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LEO y el León de Nemea | Astrología
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LEO y el León de Nemea Imprimir E-mail
Escrito por Liliana López Conde   
Viernes, 31 de Julio de 2009 10:16

En las entregas anteriores hemos ido viendo como el nacimiento de la vida (Aries) ha ido tomando cuerpo (Tauro), pensamiento (Géminis) y sentimiento (Cáncer). El individuo en el seno de la familia se ha ido formando como persona individual y social.

Llega ahora el momento de iniciar el camino de la singularidad, de la diferencia, de la búsqueda de su auténtico camino, de la individuación.

“Individuación” que se diferencia de individualismo, ya que requiere ser consciente del proceso de identidad.

“… una planta para llegar al máximo despliegue de su peculiaridad tiene primero que  poder crecer en el suelo en que ha sido plantada”. Carl Gustav Jung, Tipos psicológicos.

Es así como llegamos al quinto signo zodiacal, al signo de Leo o el signo del León.

Leo, es el signo gobernado por el Sol y vinculado con el destino de seguir un camino de maduración individual.

El león, su animal asociado, tiene muchas connotaciones mitológicas y la batalla entre el hombre y el león es uno de los motivos arquetípicos más antiguos.


Los griegos identificaban al león con una de las criaturas con las que luchó el héroe Heracles o Hércules en los Trabajos o tareas impuestas por el rey Euristeo. El León de Nemea había sido enviado por la diosa Hera para derrotar al héroe a quien consideraba su adversario.

Según cuenta la leyenda, Heracles debía matar a la bestia sin usar las armas. Aconsejado por un anciano, el héroe llega a la guarida del animal y le lanza flechas que dan en el blanco, pero la diosa había hecho invulnerable a la bestia, por la tanto las flechas rebotan en el cuerpo del león cuyo pellejo era duro como el hierro, el bronce y la piedra. A continuación utilizó su espada pero esta se torció. Entonces Heracles lo golpea con su garrote pero viola de esta manera las reglas del combate.

El animal se refugia en su cueva que era una gruta con dos entradas. Hércules bloquea con piedras una de las entradas y se lanza a oscuras sobre la bestia. Luego de una terrible lucha consigue sujetar al león por la garganta y darle muerte. Le arranca la piel con una de sus garras y la usa como vestido, como armadura.


En un sentido amplio esta lucha refleja el conflicto existente entre el desarrollo del ego y las raíces más instintivas que deben ser dominadas.

El León de Nemea es una imagen del problema que supone contener a la fiera poderosa y salvaje que hay en nosotros, pero conservando esas cualidades animales que también son creativas y vitales.

El león es una fiera especial y un estadio de la psique humana. En la mitología ha sido siempre asociado a la realeza y este rey de las fieras es una imagen de los comienzos infantiles, salvajes y totalmente egocéntricos de una individualidad única. Por eso el León de Nemea no es totalmente malo sino que posee una piel mágica que puede ofrecer la cualidad de invencible.

Cualidad de invencible que está relacionada con el sentido de permanencia interno que procede, que surge de un sólido sentido del “mí”.

Cuando llevamos la piel del león, al que hemos dominado, estamos armados en nuestro propio e indestructible sentido de identidad.

Pero por muy prometedor que sea su potencial, el león es salvaje, implacable, feroz, cruel. En el ser humano estos rasgos serían la tendencia “primero yo” que puede arrasar con lo que tiene delante con tal de asegurar su propia satisfacción.

El ataque furioso, explosivo que nos da cuando no conseguimos lo que queremos deberá transformarse y domesticarse en la cólera saludable que puede ser apropiada en una situación.

La autovaloración ampulosa e hinchada que puede volvernos inflexibles y crueles hacia aquellos a los que estamos subordinados y nos roban la fama, deberá transformarse  en el respeto hacia uno mismo.

El león es en muchos aspectos como el niño enfadado que hay en nosotros y que pretende que el mundo gire a su alrededor.

Leo deberá realizar el trabajo transformador o alquímico de trascender este estadio de afectos incontrolables ya que el león no puede permanecer en su forma bestial sino que debe cambiar, es decir, tendremos que apoderarnos de la piel mágica que en términos psicológicos quiere decir integrar el poder vital de la fiera y hacer que sirva a un ego consciente y responsable.


Y este cambio es muchas veces mediante una búsqueda creativa lo que nos lleva al mito medieval de Parsifal  que refleja la pauta vital del signo de Leo.

En la historia de “Parsifal y su búsqueda del Grial” un rey custodia un recipiente que preserva, mantiene y dispensa la vida, en un castillo oculto o difícil de encontrar. El rey, en esta versión del mito, está enfermo o lisiado y los alrededores del reino están secos y devastados. El rey solo puede sanar si un noble caballero encuentra el castillo y ante su visión formula la pregunta correcta. Si el noble no lo consigue, el castillo se desvanecerá y el caballero deberá continuar la búsqueda.  Al final de la historia, tras muchas aventuras, extravíos y encuentros amorosos (ya que Leo debe buscar su tesoro en el amor antes de descubrirlo en sí mismo), el héroe consigue formular su pregunta y el rey sana, el país reverdece y el héroe hereda el reino y se convierte en guardián del Grial.


En el comienzo de la historia hay un viejo rey, enfermo que no puede ayudar a su país ni a su gente y carga el peso de realizar la tarea en los hombros de un joven.

Aquí no hay un combate sino una pregunta, es decir: la capacidad de llegar a ser consciente del significado de las cosas, lo que supone la cualidad de la reflexión.

Parsifal es un joven huérfano de padre y criado por su madre en un bosque aislado. Esta orfandad paterna le privó de recibir de su padre la visión de una vida significativa, la sensación de renovación profunda que necesita y que lo lleva a buscar, a través de la aventura de su vida, el principio paterno que le falta.

Cinco caballeros con brillantes armaduras cruzan el bosque y cuando Parsifal los ve queda deslumbrado y decide convertirse en caballero. Su madre intenta impedir su partida pero él emprende su viaje sin siquiera despedirse.

Parsifal es tosco y rudo en el comienzo y quizás sea este un rito de pasaje para los Leo ya que Parsifal es en realidad, el rey en su forma bestial, es decir dominado por las pasiones.

Luego lucha con el Caballero Rojo que por el color de su armadura igual al color de la sangre, del fuego y de la vida parece simbolizar la emocionalidad de este signo.

Al igual que lo hizo Heracles, Parsifal se viste con el ropaje de su enemigo vencido.

Más tarde en su camino se encuentra con una mujer afligida por la pena con quien se inicia en las artes amatorias pero, enceguecido por su búsqueda, la deja con la misma insensibilidad con la que dejó a la madre.

Al final del camino llega a un río que no parece tener ningún vado para cruzarlo y es aquí donde debe comenzar su tarea. Al preguntar al pescador que ahí estaba, por el camino que conducía al castillo del Grial, súbitamente el castillo aparece ante sus ojos.

Las puertas están abiertas esperándole y el Pescador-Rey lo aguarda.

Según la leyenda el rey estaba herido en la ingle, no podía procrear, su masculinidad estaba herida, su creatividad lesionada.

Aparece entonces ante Parsifal la visión de una espada goteando sangre, de una doncella llevando un Grial de oro adornado con piedras preciosas y de otras doncellas portando una fuente de plata. Parsifal no dice nada y se retira a descansar pero al despertar el castillo había desaparecido por lo que le pregunta a la mujer con la que se encuentra: ¿dónde había ido a parar el castillo?


Parsifal ante la visión del Grial lo único que hace es callar para evitar decir algo que los demás no aprueben y lo haga parecer un tonto. Está preocupado por la imagen que pueda dar a los demás y por lo tanto es incapaz de responder a la situación que tiene delante.

Las dos preguntas que Parsifal debe hacer nos hablan de la clase de actitudes que necesitamos llevar a medida que nos movemos por la vida.

¿Señor que te aflige? Es lo que debe preguntar al Rey enfermo y ella encarna un sincero interés y compasión hacia los demás.

Detrás de muchas actitudes, acciones y condiciones humanas existen razones que pueden ser muy diferentes de lo que aparentemente percibimos. Y al cuestionarlas podemos descubrir que mucho de lo que catalogamos de malo o inaceptable es producto de la debilidad o la ignorancia en vez de la maldad. Cuanto menos sabemos, más juzgamos a los otros, a menudo injustamente, porque no comprendemos cómo han llegado a ser como son. Ni tampoco comprendemos nuestras propias dificultades. El cuestionamiento es uno de los grandes caminos de la compasión ya que podemos llegar a entender que podríamos ser capaces de muchas de las acciones por las que condenamos a los demás.

Si hubiese preguntado ¿A Quién sirve el Grial? El rey hubiera sanado y el país hubiese reverdecido. Enfrentado por primera vez con su destino el joven Parsifal ha fracasado. Solo volverá a encontrarse con su destino cuando alcance la madurez y la compasión necesarias. Hasta el momento la búsqueda ha significado para él solo una diversión.

Esta segunda pregunta hace referencia a que cuando nos encontramos con algún tipo de buena fortuna necesitamos preguntarnos a qué propósito elevado sirve. Esta sería una actitud religiosa, no vinculada a una doctrina, sino a la actitud de re-ligar, de unir a algo mayor. Es un modo de ver la vida en el que percibimos un patrón o propósito más profundo.

Cuando la vida parece ofrecernos recompensas gratuitas debemos ver más allá de nuestra satisfacción y preguntar a qué clase de propósito puede servir el don que hemos recibido. Esto transforma cualquier experiencia vital en algo pleno de significado sacándonos del egocentrismo y dándonos la posibilidad de compartir nuestra sabiduría, visión, creatividad, talento o buena fortuna.

En “The Grail LegendEmma Jung y Marie-Louise vons Franz hacen hincapié en la falta de capacidad de sufrimiento y compasión del joven Parsifal y dicen:

“No se trata de lo que hacía sino de su incapacidad para evaluar lo que hacía”.


La insensibilidad del joven Parsifal hacia su madre, hacia el Caballero Rojo a quien mata por fanfarronería, hacia Blancaflor la mujer a quien abandona y hacia el mismo Grial, se encarnan en la imagen alquímica del león es decir en la forma animal “del que ha de ser rey”.

Sin embargo, a pesar de su inmadurez y rudeza el destino lo elige y le presenta la visión del Grial antes de que esté preparado para comprenderlo.

El Grial podrá simbolizar un éxito temprano, un sentido de destino personal, una espiritualidad juvenil, etc. pero aparecerá no tanto a través del esfuerzo personal sino a consecuencia de las grandes dotes naturales e intuición del signo de Leo. Sin embargo, a falta de la comprensión de su significado, el ego reclama el triunfo para sí mismo y se pierde la visión del Grial, que debe refundirse en la conciencia siguiendo un camino muchas veces penoso.

El joven Parsifal después de dejar atrás el Castillo atraviesa muchas aventuras y padece sufrimientos a consecuencia de lo cual aumenta su compasión y su sabiduría.

Al final de la historia vuelve a encontrar el Castillo, logra ver el Grial y hace las preguntas adecuadas. El rey se levanta curado y le revela que es su abuelo tras lo cual la custodia del Castillo y del Grial pasan a sus manos.

Así, en el final, el hijo huérfano se encuentra con el Gran Padre, la fuente de vida creativa. El padre de Leo es el radiante dador de vida, venerado durante milenios como el Sol, es el Dios misericordioso del Nuevo Testamento cuya compasión es encarnada por la imagen del Grial. Este dios se revivifica con los esfuerzos del hombre para comprenderle. Leo está motivado por impulsos profundamente espirituales y sin embargo el individuo Leo puede permanecer toda su vida como el joven Parsifal, inconsciente del significado de su existencia e incapaz de formularse la pregunta adecuada.

Será el cometido principal de Leo el descubrimiento de lo que significa Ser un Individuo.


Pero hay otra imagen mitológica de Leo y es Apolo, el dios sol, en cuyo famoso Oráculo en Delfos podía leerse la inscripción “Conócete a ti mismo”

Apolo es un dios superior, imponente, es una imagen de la elevación del espíritu y en sí mismo es un tipo de Grial.

En “The Homeric Gods” Walter Otto lo describe como “la manifestación de lo divino en medio de la desolación y confusión del mundo”. Es el más sublime de los dioses del panteón griego. Apolo es el gran curador y purificador que elimina la contaminación de la realidad corpórea y devuelve el estado de gracia. Es un símbolo del poder de la conciencia que rompe las “maldiciones” que surgen del oscuro mundo del inconsciente, es el vencedor de la batalla, es el que penetra con su claridad los más oscuros dilemas y el que con su música tranquiliza el corazón.

La mayor creatividad de Leo deberá estar orientada hacia sí mismo.

El verdadero orgullo aparecerá cuando se de cuenta del trabajo que tuvo que realizar para llegar a ser lo que es.

La humildad surgirá de saber el lugar que ocupa en la evolución humana dirigiendo su mirada tanto hacia arriba como hacia abajo derrotando al león e integrando lo oscuro y lo luminoso, lo consciente y lo inconsciente.


Si tienes tu Sol en el signo de Leo o en tu Carta Natal están el Ascendente o la Luna en este signo, tendrán mucho significado para ti:

El reconocimiento, el brillo, la creatividad, lo distinto, el optimismo, el liderazgo, la confianza en ti mismo, la generosidad, el orgullo, la nobleza, la rectitud, el dramatismo, la ostentación, el poder de convicción, etc..

Si ese no es tu caso, ten presente que todos tenemos al signo de Leo en algún lugar de nuestra Carta Natal, es decir todos portamos esa energía y la manifestamos en algún aspecto.

Podrías preguntarte entonces:

¿En que aspecto de tu vida tendrás que enfrentar al León de Nemea?,  ¿Dónde tienes que luchar contra la fiera para que nazca la singularidad que hay en vos?,  ¿Estas viviendo tu vida de una manera creativa? ¿Dónde tienes que integrar partes oscuras de tu personalidad? ¿Dónde necesitas que te reconozcan para poder saber quien eres? ¿En qué te dejas dominar por el orgullo? ¿Cuándo tienes autoridad sobre los otros conservas tu humildad? ¿Con quién o en dónde quieres ser el centro? ¿Dónde deberías ser más compasivo? ¿Usas tu capacidad de manera responsable? ¿En qué o con quién aparece el niño caprichoso y cruel? ¿Qué es lo que da sentido a tu existencia?

Estas son sólo algunas preguntas. Lo importante es sacar al Héroe que hay en cada uno para que pueda integrar nuestro lado humano y nuestro lado divino.


Liliana  López  Conde
Consultoría Astrológica
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Bibliografía

-       “Astrología y Destino” Liz Greene

-       “El héroe de las mil caras” Joseph Campbell

-       “El Tarot Mítico” Juliet Sharman-Burke y Liz Greene

-       “El Viaje Mítico” Juliet Sharman-Burke y Liz Greene

Última actualización el Viernes, 31 de Julio de 2009 10:27
 
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