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Enrique Barrios: “Soy un canalizador espiritual” | Mente, Cuerpo y Alma
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Enrique Barrios: “Soy un canalizador espiritual” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Leandro   
Miércoles, 20 de Mayo de 2009 11:40
Pese a que en la década de los ochenta la exitosa saga de Ami, un ser procedente de las estrellas, escrita por Enrique Barrios, se convirtió en fuente de inspiración para varios grupos “contactistas”, treinta años después su autor, alejado del fenómeno OVNI, ha optado por el camino espiritual.

La trilogía de Ami, el niño de las estrellas –que cuenta las andanzas de un pequeño extraterrestre y que causó furor en la época caliente de los avistamientos OVNI, a finales de la década de 1980–, compuesta por Ami, Ami regresa y Ami 3, hoy ampliada en España con Ami perlita (Ed. Sirio), se reedita en nuestro país después de una larguísima espera. Su creador, Enrique Barrios, se ha desviado del tema OVNI para centrarse en lo que realmente le importa de los mensajes de Ami, cuyo contenido llegó incluso a influir en algunos círculos contactistas. En aquellos mensajes se destacaba la parte espiritual y se insistía en que nuestro planeta debía avanzar hacia el Dios-Amor del que habla Ami, un dios que no tiene mucho que ver con las escrituras manejadas al antojo de los hombres en la Biblia, en las que aparecen reflejados el pecado, la tortura y la ira del Creador. En cambio, el dios de
Ami únicamente se basa en el amor.



Debido a Ami muchas personas relacionan a Enrique Barrios con los ovnis. ¿Qué piensa usted de ellos?
Hace 20 años pensaba una cosa, pero a medida que fui profundizando en el tema empecé a ver con mayor claridad. De este modo, tuve la suerte de llegar a comprender algo que de tan obvio parece difícil.

¿A qué se refiere?
A ver si logro explicarlo. Ante todo, tenemos que ser conscientes de que cuando nos referimos a seres extraterrestres o extradimensionales, a ángeles, a divinidades, etc., estamos aludiendo a algo muy elevado, a seres más evolucionados, conscientes y respetables que nosotros. Y, si no creemos esto, recordemos en qué estado se encuentra nuestro mundo. Entonces debemos preguntarnos con sinceridad si creemos que nos merecemos algo tan elevado, si somos tan respetables cuando vivimos en tan bajas condiciones. O sea, pongámonos en la realidad de nuestra pequeñez espiritual como humanidad y no pretendamos mucho, al menos de momento. “A casa de ladrón no entra el obispo”.

¿Y entonces?
Si, aun así, pensamos en contactar con estos seres tan superiores a nosotros en nivel de consciencia, que no suelen descender hasta nuestro nivel, debemos ser nosotros quienes tratemos de acercarnos al suyo. Es decir, tenemos que aprender a estar más conscientes, a tratar de alcanzar un grado más elevado de coherencia interior, de claridad y de armonía con las fuerzas constructivas de la vida. En definitiva, tenemos que elevarnos.

EL GRAN CAMBIO


¿Y nos falta mucho para llegar a eso?
No podemos decir que estamos elevados si vemos cómo está el mundo y no hacemos nada para mejorar las cosas, si solo pensamos en nosotros mismos. En definitiva, si queremos convencer a esos seres tan excelsos de que realmente merecemos un contacto mayor que la simple observación de una luz en el cielo, un ovni o cosas así, tenemos que hablar menos y hacer más. Cambiemos y nuestro mundo cambiará, pero si no hacemos nada por evolucionar nuestro mundo ¡no habremos cambiado! En otras palabras, para que nuestro mundo cambie, estamos obligados por ley de necesidad global de la humanidad a cambiar por dentro y por fuera, a sumarnos a las labores constructivas internas y externas, a mejorarnos y a mejorar nuestro mundo. Y solo entonces podremos comenzar a pensar en la posibilidad de conversar con esos elevados Ami-gos. Entonces crecerán las fuerzas sanadoras y cuando se alcance una “masa crítica” (término correspondiente a un fenómeno real de personas conscientes y coherentes) todo el planeta cambiará.

¿Habla de una revolución global?
Me estoy refiriendo a que a estas alturas de la evolución de la humanidad, ahora que estamos globalmente conectados gracias a la ciencia y a la tecnología, se nos exige ser cocreadores de una nueva realidad. Cocrear quiere decir “crear juntos”, así que debemos recordar que formamos parte de una colectividad, que somos responsables ante ella de lo que sentimos, pensamos y hacemos todos los días. Estamos creando juntos la realidad de la familia humana sobre el planeta Tierra, pero no todos son plenamente conscientes de ello (ni de ello, ni de ellos mismos). De ahí la necesidad de ayudar a formar algo de lo que estamos muy necesitados, algo llamado “consciencia planetaria”. Esa consciencia podría catapultarnos hacia una realidad mucho más bonita y benigna que la actual, con contactos muy interesantes.

¿Cómo podemos alcanzar la consciencia planetaria?
Para ello es necesario salir de la inconsciencia en la que vivimos. Por eso actualmente, más que los ovnis, los “marcianitos verdes” y la vida en otros planetas, me interesa el nuestro y los seres humanos que lo habitan. Siendo consecuente, me atañen el presente y el futuro de esta nave Tierra.

INFLUENCIA “CONTACTISTA"


¿Fue consciente del impacto que sus libros tuvieron en círculos “contactistas” como Misión Rama a finales de la década de 1980?
Me enteré de la existencia de ese tipo de agrupaciones solo después de haber escrito Ami, cuando comenzaron a invitarme a dar charlas en diversos medios a finales de los ochenta. Pero mi contacto con ellos fue bastante superficial, así que no sabría decir en qué medida mis obras tuvieron algún impacto en esos círculos. Mis libros tratan de situar al lector en una perspectiva universalista, así que intento que no sean capitalizados por ninguna orden, escuela, religión, secta o grupo para que personas de cualquier cultura o creencia puedan leerlos y comprenderlos.

¿Por eso Ami habla con tanta sencillez?
Sí. Ami habla en un lenguaje bastante sencillo y universal. Respecto al contactismo, lo mío es más bien canalización espiritual. Lo primero se relaciona con mensajes telepáticos provenientes de seres extraterrestres, y no es mi terreno, aunque escriba sobre el tema. La canalización se refiere a la influencia mental o más bien vibratoria de seres espirituales sobre determinadas personas, como en el caso de los profetas o de aquellos que recibieron mensajes de la Virgen, de los ángeles, de Dios mismo y cosas así. Canalizar que el amor es la divinidad universal no es cosa de contactismo, sino de conexión espiritual. Personalmente he protagonizado varios acontecimientos bastante especiales relacionados con mis canalizaciones, con testigos todos ellos, pero no sabría decir de qué tipo de seres se trata.

Ami enseña a la gente a evolucionar espiritualmente, a hacer el bien, a participar de manera desinteresada en un plan de tolerancia y ayuda. ¿Qué más contempla este plan?
Todo eso que usted menciona pertenece a la etapa 1 o etapa Ami. Ahora estamos en otra, la etapa 2, que es la etapa Ami-Ophir, o sea, esoterismo. En la primera parte tomamos consciencia de lo que usted ha mencionado, es decir, de la construcción de un Ophir en este mundo. En la segunda, vemos cómo llevar a la práctica ese bonito propósito. Pero al analizarnos a nosotros mismos más a fondo con una sinceridad despiadada, podemos descubrir que estamos llenos de envidia, odio, rencor, codicia, egoísmo, racismo, fanatismo, pesimismo, derrotismo, comportamientos malignos, etc. Y con esa carga a cuestas nadie puede construir un mundo mejor, “ni Dios”, como dicen algunos españoles “herejemente” (sonríe).

¿Y cuál es la solución?
Como el amor es Dios, el amor sí puede hacerlo. Por eso debemos trabajar en dos pilares: consciencia y amor. Pero lo que hay que hacer, en lugar de predicar la paz y el amor –que ya sabemos que los necesitamos–, es ver cómo conseguimos eso mismo en cada uno de nosotros, y después ya hablaremos de un mundo mejor. Y mientras vamos avanzando en este sentido vamos acercándonos a un mundo mejor lleno de posibilidades. Un ejemplo, usted antes dijo: “De manera desinteresada”, pero sería más bien “de manera interesada”, porque a todos nos interesa un mundo mejor, así que si estamos por esa labor ¡involucrémonos! Esto significa que hay que trabajar más en nosotros mismos, en nuestro crecimiento interior.

LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO


Usted lleva escribiendo desde los años ochenta. ¿Ha evolucionado el ser humano desde entonces?
En un universo en expansión todo evoluciona siempre. Y ahora, gracias a la intercomunicación de la humanidad, todos los procesos se aceleran, tanto los buenos como los malos. Pero todo eso es la evolución. Solo cuando nos cansamos de los malos comenzamos a pensar en los buenos... y eso es parte de la evolución. Creo que ya nos estamos cansando de muchas cosas que han ocurrido y que no han sido positivas para nosotros.

¿En qué nivel evolutivo está ahora mismo nuestro planeta?
De acuerdo a las explicaciones de Ami, estamos en el nivel 3, o sea, estamos en un planeta que tiene vida inteligente, pero aún no hemos pasado al nivel 4 porque, entre otras cosas, todavía no formamos una gran nación planetaria regida por un Gobierno mundial. Pero ya he dicho que eso no es posible sin un trabajo introspectivo previo.

Más de doscientas guerras civiles, genocidios, ablaciones, pedofilia, parricidios, terrorismo, fanatismo religioso, apego a lo material... ¿De verdad cree que nuestro planeta ha evolucionado?
Todo eso es producto del estado de “sueño” en el que siempre ha vivido la humanidad, confundiendo lo irreal con lo real, el oropel con el oro, la paja con la semilla. Pero al mismo tiempo hoy más que nunca hay sectores lúcidos que trabajan por el bien de la humanidad en muchos terrenos. Y nunca antes había habido personas seriamente involucradas en su propio crecimiento interno, así que nuestra mirada, a pesar de todo, debe ser optimista. Cuando se ha llegado al fondo del pozo lo único que queda por hacer es comenzar a salir de él.

Siempre comulgué con la idea de que el Universo visto de lejos podría observarse como algo compacto, pero usted, además, afirma que es “inteligente”
-Una pulga que estaba en el espeso pelo de un perro comentaba con otra: –¿Crees tú que los perros existen?
–¡No, qué va! Supersticiones. Del mismo modo, nosotros somos parte de una inmensidad que obviamente es inteligente, “un poquito” más inteligente que nosotros.

En su obra menciona distintas dimensiones de consciencia. ¿Qué quiere decir con ello?
Que un gusano tiene un nivel de consciencia menor que el de un gato y que el de este es inferior al de un ser humano común; que el de este es menor que el de un sabio y el de este, inferior al de uno de esos seres conocidos como “dioses”...

¿Radica en las dimensiones de consciencia superiores el origen de la magia, por ejemplo?
Más bien, la capacidad de hacer magia, porque para que funcione es necesario que el operador posea un determinado nivel de consciencia.

LA ATLÁNTIDA Y LEMURIA......víctimas de la tecnología


La desaparición de la Atlántida y de Lemuria parece simbolizar la destrucción de una era, el fin de un mundo o la desaparición de otras culturas, como la del Antiguo Egipto, la inca, etc. Enrique Barrios tiene su particular visión sobre este asunto. Para él, las personas pertenecientes a estas culturas llegaron a un punto culminante en el que venció la involución a pesar de sus grandes avances tecnológicos, astrológicos o científicos. “Es eso lo que se da a entender en el libro de Ami. Pero ahora, más que los misterios de las civilizaciones desaparecidas me interesa el destino de esta civilización y de nosotros mismos”, explica.

Fuente: www.masalladelaconciencia.com

Última actualización el Jueves, 21 de Mayo de 2009 12:14
 
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